Dos aspectos, la sanidad y la dependencia, que para el director de la Fundación Gaspar Casal se muestran actualmente "como compartimentos estancos, sin relacionarse entre ellos". Esto puede provocar un aumento del coste de la atención de la salud. "La asistencia sanitaria y la dependencia no pueden funcionar de forma independiente el uno del otro. Porque así se está sanitarizando muchos problemas de los servicios sociales", denuncia.

Otro de los problemas que aumentan la inflación sanitaria es la cronicidad, que normalmente va asociada a más de una patología, y que conlleva una asistencia sanitaria más prolongada y una intensificación de la tecnología. Por eso, Del Llano advierte de la importancia de las campañas que lleven a modificar los hábitos hacia otros más saludables. "Los ciudadanos tiene que hacerse responsables de su propia salud", un aspecto ligado "estrechamente a la sostenibilidad del sistema", recoge el estudio.